ROBOS POR CONTACTLESS

Actualmente, las tarjetas de débito y crédito que funcionan a través de la tecnología RFID, o “contactless,” han multiplicado su aparición.

Se trata de un método sencillo y rápido para pagar. Su tecnología se basa en un chip instalado en la tarjeta.

El cual, pasándolo por el lector del datáfono transmite la información que se le requiere.

Sin embargo, como en otros casos, las nuevas tecnologías también se adaptan para usarlo de forma malintencionada.

Cómo se producen los robos por Contactless (RFID)

Como sabemos, a no ser que requiramos lo contrario, los pagos inferiores a 20€, no nos exigen introducir el PIN.

Por ello, los ladrones usando la misma tecnología que la tarjeta, es decir, “contactless”, se harán con la información necesaria para el robo.

En otras palabras, mediante la comunicación inalámbrica, los ladrones se harán con un importe de 20€ y la información necesaria para hacer una réplica exacta.

Se trata de un método de robo, relativamente sencillo, pues, basta con estar a unos 15 centímetros de distancia para que el lector haga su trabajo.

De hecho, estos lectores, o bien podemos adquirirlos por Internet, o bien descargar una app en el móvil.

Asimismo, para conseguir una réplica exacta de la tarjeta, basta con hacernos con una máquina, cuyo coste ronda los 300€.

Si tenemos en cuenta los grandes beneficios que se pueden obtener, la máquina de duplicado es una buena inversión.

Aunque, alrededor del 70% de las tarjetas con esta tecnología son vulnerables al robo. Existe un margen de error.

Dicho 30% de error se debe a que cuando tenemos dos tarjetas con tecnología RFID en la misma cartera, la máquina no sabrá cuál de ellas debe copiar y dará error.

También podemos evitar los robos envolviendo las tarjetas con papel aluminio, pero esto, además de incómodo, llama mucho la atención.

Por ello, son cada vez más las personas que optan por lar carteras con protección de RFID.

Es decir, monederos y tarjeteros que impiden la entrada de comunicación inalámbrica.

Existen múltiples modelos y tamaños, que además de ser seguros, son preciosos y elegantes.

Por último, cabe añadir que, a pesar de sus vulnerabilidades, no debemos cerrarnos a los avances tecnológicos, pero sí, estar preparados para evitar las mismas.

 

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